Sustentación de Bonel Patiño en relación de ahorro con el consumo y por ende los ataúdes no tienen bolsillo en el capítulo " Al filo de la heterodoxia"
El autor sustenta está relación en su actitud frente al ahorro en los aspectos de la teoría keynesiana, de lo que va a en contra de la corrientes general.
En su teoría general, Keynes afirma: "Es verdad que cuando un individuo ahorra aumenta su propia riqueza; pero la conclusión de que también aumenta la riqueza total pasa por alto la posibilidad de que un acto de ahorro individual puede reaccionar sobre los ahorros de alguien
más y, en consecuencia, sobre la riquezas de éste". En pocas palabras quiere decir que el ahorro puede ser malo en sí mismo, puesto que tiene un efecto multiplicador negativo sobre el ingreso de los demás, ya que ahorrar significa retirar de circulación un ingreso de otros.
Otras afirmaciones significativas en contra del ahorro son, como la de Barbón: "La prodigalidad es un vicio perjudiciales al hombre pero no al comercio. La acaricia es un vicio perjudicial tanto al hombre como al comercio"; ya las de Cary: "Si todo el mundo gastara más, todos obtendrían mayores ingresos".
El verdadero problema con los ahorros es que en teoría se da igualdad entre ahorros e inversión en una misma persona, para así mismo aumentar su capital, pero en realidad casi siempre son dos personas distintas, y frecuentemente los ahorros se realizan no en inversión si no en especulación. Gastar por lo tanto por la vida del consumo, es otra de las magníficas lecciones de Keynes, ya que entre más gastamos mayor es el movimiento económico, mayores son nuestros ingresos, y al fin y al cabo los ataúdes no tiene bolsillos.
El autor sustenta está relación en su actitud frente al ahorro en los aspectos de la teoría keynesiana, de lo que va a en contra de la corrientes general.
En su teoría general, Keynes afirma: "Es verdad que cuando un individuo ahorra aumenta su propia riqueza; pero la conclusión de que también aumenta la riqueza total pasa por alto la posibilidad de que un acto de ahorro individual puede reaccionar sobre los ahorros de alguien
más y, en consecuencia, sobre la riquezas de éste". En pocas palabras quiere decir que el ahorro puede ser malo en sí mismo, puesto que tiene un efecto multiplicador negativo sobre el ingreso de los demás, ya que ahorrar significa retirar de circulación un ingreso de otros.
Otras afirmaciones significativas en contra del ahorro son, como la de Barbón: "La prodigalidad es un vicio perjudiciales al hombre pero no al comercio. La acaricia es un vicio perjudicial tanto al hombre como al comercio"; ya las de Cary: "Si todo el mundo gastara más, todos obtendrían mayores ingresos".
El verdadero problema con los ahorros es que en teoría se da igualdad entre ahorros e inversión en una misma persona, para así mismo aumentar su capital, pero en realidad casi siempre son dos personas distintas, y frecuentemente los ahorros se realizan no en inversión si no en especulación. Gastar por lo tanto por la vida del consumo, es otra de las magníficas lecciones de Keynes, ya que entre más gastamos mayor es el movimiento económico, mayores son nuestros ingresos, y al fin y al cabo los ataúdes no tiene bolsillos.
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